Perspectivas del BIM: Punto de vista

En el corazón del BIM: el desafío de la continuidad digital para el funcionamiento de los edificios

El BIM (Building Information Modeling) está empezando a arraigar en el mundo de la construcción. Los proyectos BIM son cada vez más numerosos. Las prácticas son cada vez más refinadas y el trabajo del gerente de BIM es cada vez más común. Las ventajas de este enfoque para la industria de la construcción son ahora bastante aceptadas. Por supuesto, todavía queda mucho por hacer, especialmente para una mejor integración de los oficios de acabado, sobre todo de los electricistas, pero en general el proceso se ha puesto en marcha y año tras año, estamos viendo progresos significativos.

Sin embargo, la parte de la construcción representa sólo una pequeña parte del costo total de un edificio. A lo largo de una vida útil de 20 años, que es relativamente poco para un edificio, el costo de la construcción es finalmente sólo alrededor del 25% del costo total.

 

Por Jean-Michel PETOLAT

Por lo tanto, un desafío clave del BIM es integrar la fase de operación del edificio.

 

Pero ya en esta etapa una primera observación, es bastante paradójico observar que un edificio, incluso hoy en día, casi nunca se entrega con los sistemas que le permitirán funcionar como un BMS (Sistema de Gestión de Edificios) y un CMMS (Sistema Informático de Gestión del Mantenimiento) como mínimo, o incluso sistemas de gestión de activos y de gestión de la energía. Sin embargo, estos costos comparados con los costos de construcción son muy mínimos. Por lo tanto, corresponde al operador, cuyos presupuestos de inversión se reducen la mayoría de las veces al mínimo estricto, o incluso menos, seleccionar e instalar tales sistemas. Son absolutamente esenciales para asegurar el buen funcionamiento de un edificio y, sobre todo, para limitar sus gastos de funcionamiento. Y a lo largo de décadas de funcionamiento, el retorno de la inversión de estas soluciones es considerable, como los propietarios han comprendido ampliamente durante mucho tiempo.

 

¿Por qué no planear desde la fase de construcción las herramientas que permitan gestionar el edificio de forma eficiente y menos costosa? Tanto más cuanto que hoy en día se dispone de muchos datos en los diferentes modelos BIM que se entregan con el edificio. Sin embargo, hay que tener en cuenta en el campo que todo se reelabora manualmente y esto lleva meses; ¡qué desperdicio! Por supuesto que las profesiones de los arquitectos, constructores, instaladores, mantenedores, operadores, gerentes y sus preocupaciones son diferentes, pero hoy en día, ¿podemos ignorar esta continuidad de una profesión a otra? 

 

Impulsada por la transformación digital de la sociedad, existe una creciente conciencia de que es esencial asegurar la continuidad digital de los datos de construcción a lo largo de su ciclo de vida. Esto se convertirá en una cuestión clave. Incluso adquirirá una importancia considerable con la fuerte presión, incluso la demanda, que se ejercerá en el futuro sobre los propietarios y constructores para prever, desde la etapa de diseño del edificio, las condiciones para un funcionamiento respetuoso con el medio ambiente, por una parte, pero también las condiciones para el reciclado de los materiales utilizados durante la construcción, las obras de acondicionamiento y al final de su vida útil o la rehabilitación.

Así pues, los diversos interesados participarán y rendirán cuentas durante todo el ciclo de vida. Por lo tanto, es evidente que el gemelo digital del edificio se convertirá en un factor esencial para su correcta gestión y que todos los actores tendrán interés en su desarrollo y enriquecimiento a lo largo del tiempo.

 

Pero, ¿deberíamos hablar de un gemelo digital o de gemelos digitales?

 

Esto se debe a que un arquitecto, un constructor y sus subcontratistas no necesitan los mismos datos que un operador o propietario cuyas preocupaciones son por lo demás diferentes.

Por lo tanto, es apropiado en primer lugar:

  • Llevar a cada persona los datos que le serán útiles en su contexto de trabajo y/o intervención.
  • Para orquestar estos datos de forma inteligente según los diversos sistemas propietarios a lo largo del ciclo de vida del edificio.

Así pues, lógicamente, los datos relativos a los planos, las salas y las superficies, etc., son más bien prerrogativa de la aplicación de gestión de activos, mientras que los datos relativos al equipo se gestionan más bien en GMAO.

No obstante, un BMS necesita tener en su configuración operativa información actualizada sobre el equipo, así como su ubicación precisa. Y la persona que tendrá que intervenir en un equipo también querrá tener esta información, pero también el aviso técnico, el rango de mantenimiento, ..... El propietario está buscando información financiera y de activos sobre su edificio, sus usos, datos reglamentarios, etc.....

Es evidente que los mismos datos pueden tener usos muy diferentes y que es esencial que sean fiables y estén actualizados.

Para ello, más allá de las aplicaciones comerciales verticales, se necesita una plataforma que oriente el intercambio de datos entre todas estas aplicaciones. Esta orquestación de los datos permite enriquecerlos sobre el terreno a través de la web o del móvil, pero también los transmite eventualmente a aplicaciones especializadas como la realidad virtual o aumentada, cuya utilización puede ser muy útil en determinadas circunstancias y para ciertas profesiones (formación para intervenir en entornos sensibles, seguridad, apoyo en tareas complejas, etc.).

Así pues, la piedra angular es la calidad de los datos y su buena "circulación" o "atribución".

Y luego hay un tercer componente que es, como en la industria, la explotación de estos datos a lo largo del tiempo a través de grandes datos o sistemas de tipo Inteligencia Artificial que nos permitirán sacar lecciones específicas a lo largo del tiempo y con un valor añadido muy alto sobre la vida del edificio. Son sistemas de predicción capaces de anticiparse a los problemas, las averías, planificar las inversiones a realizar con la mayor precisión posible, etc.... En este campo, estamos sólo al principio, pero el potencial de ganancias y beneficios para los actores de la industria de la construcción es tal que su desarrollo debería ser sin duda exponencial en los próximos años.

Así pues, podemos tomar conciencia de lo que está en juego en esta continuidad digital, de los considerables beneficios y beneficios que pueden derivarse de ella, pero también de la importancia de proporcionar una arquitectura informática abierta y comunicativa. Esto debe hacerse lo más arriba posible. Las herramientas y tecnologías existen y están disponibles.

La transformación digital del edificio está en marcha y todavía nos esperan muchas sorpresas.

 

 

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